Sin embargo, no le pareció nada fácil desenredar el lío de ideas que se había formado en su cabeza y pensó que quizá se le aclarasen las cosas si se ponía a dar vueltas por la sala (las brujas también estaban nerviosas y hacían planes por su cuenta con ojos fijos en las tapas del Gran Libro). La frustración se apoderó de Eduardo porque le daba la sensación de que a pesar de haber desayunado bien, ninguno de los planes que se iban revelando poco a poco en su mente parecía suficientemente eficaz. Además su furtiva incursión en la biblioteca no le había desvelado ninguna forma para acabar con las brujas. Desesperado decidió preguntarlas a ellas.
- Pero ¿ustedes son todopoderosas, no es así?- de pronto un profundo silencio reinó en la sala. Eduardo sintió las miradas de las brujas clavadas en él y se sintió un poquito molesto (no era una sensación muy agradable, imagínate); pero a pesar de eso siguió adelante- Se supone que con un poco de magia pueden acabar con ellas ¿no?
Mariángeles tomó la palabra de nuevo y a Eduardo le pareció que le hablaba una mujer de una sabiduría infinita que le hizo sentirse de repente muy chiquitito.
- No Eduardo, no es del todo cierto eso de que somos todopoderosas. Sí que es cierto que conocemos secretos de la naturaleza de las cosas que las personas normales no se atreven a descubrir; pero nada más. Nos valemos de elementos naturales como plantas y otras sustancias diversas para hacer magia. Sólo algunas son capaces de prescindir de estos “ingredientes” y usar la mente para embrujar. En nuestro caso contamos con Margarita, que ya ves, te lanzó el embrujo Tragapalabras para evitar que nos delataras. Mientras lo llevaras no podrías decirle a nadie nada acerca de nosotras. Por supuesto, ningún profesor conoce nuestro secreto.
- Entonces, ¿qué podemos hacer?- preguntó Eduardo algo ansioso.
- Mmmmmmm. Creo que con distraerlas será suficiente. Precisamente el clan al que nos enfrentamos no se caracteriza por poseer una gran inteligencia. Debemos ganar tiempo para volver al Origen y destruir el Libro. “Sólo donde han empezado las cosas pueden terminar”. En cualquier caso, evitaremos por todos los medios una lucha sin final entre nosotras. Ya sabéis que una bruja se enzarzará en un enfrentamiento con otra y no serán capaces de destruirse; aunque sean de clanes distintos, porque siempre serán hermanas y descendientes de las Primeras. Así son las reglas que regulan la vida de las brujas. Sin embargo, nada le impide a cualquier otra criatura acabar con una bruja o por lo menos darle un susto de muerte. Sólo hay que saber cómo.
Sólo una palabra de todas las que pronunció la bruja líder había empujado a Eduardo a un torbellino de ideas: FUEGO.
- Rosana, Margarita, Elena, Lola, Raimun y Europa. Os quedaréis aquí con los niños- ordenó la bruja Mariángeles. Eduardo se quedó impresionado con el nombre de la madre de Manuel ya que siempre la había conocido como la madre de Manuel- Victoria y yo volaremos hasta el Origen en la mítica Stonehenge y destruiremos el Libro. Por cada veneno existe un antídoto; así mismo por cada encantamiento hay un contrahechizo. Si todo sale bien a medianoche nuestra posibilidad de ser seres inmortales y eternamente jóvenes habrá desaparecido y quién sabe si nuestros poderes quedarán mermados por efecto del eclipse. Suerte Hermanas, suerte Eduardo.
Tras aquellas palabras las dos brujas, la directora y la profesora de historia, desaparecieron. Las demás se pusieron manos a la obra: Elena y Lola fueron a por los profesores. No los mantendrían muy lejos por si necesitaban su ayuda en algún momento y Europa llamaría a los padres de los alumnos para decirles que sus hijos llegarían más tarde a casa porque iban a preparar una fiesta conmemorativa en el colegio que se prolongaría hasta por la noche. Margarita se subiría a la azotea para otear el horizonte y lanzar algún embrujo con la mente que retuviera a las invasoras, Raimun prepararía las pociones necesarias y Rosana acompañaría a Eduardo que no dudó ni un segundo y marchó corriendo hacia la biblioteca. Una vez allí, nuestro amigo cogió la guía de teléfonos y en la p encontró “PIROTÉCNICOS EXPLOSIVOS PARA FIESTAS Y OTROS EVENTOS” y le pidió a Rosana que hiciera un encargo bastante generoso y lo pagara con dinero del colegio.
Mientras tanto, (no había tiempo que perder) Eduardo se dirigió al patio y al ver que el sol se estaba poniendo en la fina línea del horizonte, esbozó una sonrisa de alivio y presionó la alarma de incendios. En seguida, el murmullo de cientos de pasos agitados y de gritos histéricos se fue acercando más y más hacia donde el chico se encontraba. Una vez todos se situaron alrededor de él, Eduardo tomó la palabra con el altavoz que le había proporcionado Raimun del profesor de gimnasia.
- Compañeros y compañeras, soy el encargado de anunciaros la visita sorpresa de cinco inspectoras que dicen que vienen a ver el estado del colegio y a medir el nivel de nuestras capacidades y métodos de estudio; pero en realidad su objetivo es cerrar y destruir este colegio para construir una nueva carretera. La directora me ha pedido que les hagamos una bienvenida muy especial que no puedan olvidar fácilmente, vosotros ya me entendéis.
Cuando Eduardo llegó a la parte de los fuegos artificiales los niños saltaron de alegría y armaron un bullicio tal que llegó hasta los finos oídos de las brujas del Clan de la Búsqueda Incesante que en ese momento surcaban los cielos con impaciencia olfateando el aire siguiendo el rastro del Libro. Pero no sabían la sorpresa que les tenían preparada los niños y niñas del colegio y las brujas del Clan del Libro que lo protegían. Entre aquella algarabía Manuel, el mejor amigo de Eduardo, se abrió paso y al llegar hasta donde se encontraba su amigo con cara de arrepentimiento le dijo:
- Sé que no me he portado como un amigo de verdad pero creo que sabes qué es lo que me hizo actuar así, ¿me equivoco?
- Tranqui, Manu. Sé que lo hiciste para proteger a tu madre; aunque después de esto ¿qué haréis?- le preguntó preocupado a Manuel, deseando con todas sus fuerzas que Manu no se fuera nunca a pesar de todo.
- ¿Quién sabe? ¿Amigos?
- Sin dudarlo un momento. Amigos para siempre.
El abrazo entre los dos amigos quedó interrumpido por una tosecilla algo tímida. ¡Qué sorpresa se llevó Eduardo al ver a Tania, la chica más guapa del colegio pero también la más dura de conquistar! Ésta les dio un beso en la mejilla a los dos y le pidió a Eduardo que fuera con ella a la fiesta de fin de curso. Eduardo no cabía en sí de felicidad.
- ¿Son brujas, verdad?- la incisiva pregunta de Tania pedía la verdad por toda respuesta y Eduardo asintió con la cabeza. – ¿Lo saben los demás?- Eduardo volvió alzó los hombros en gesto de duda y luego dijo:
- Si no lo sospechan todavía, pronto lo descubrirán.
- Por cierto, Edu, Mario acepta la apuesta y a pesar de que le toca cargar con los deberes y de que se ha quedado sin pareja para el baile, se lo está pasando en grande.
Eduardo no sabía qué decir, le parecía tan lejana aquella apuesta con la que todo había empezado… Pero después de aquello, tenía energía de sobra para seguir adelante con el plan.
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A eso de las ocho de la tarde, desde sus escondites, Eduardo y sus amigos observaron cómo lentamente iba cerniéndose sobre ellos la oscuridad más absoluta debida al eclipse provocado por las brujas del Clan del Libro. De entre las sombras surgió una risa malévola.
- ¡Ja, ja, ja! Veo la suerte de nuestro lado hermanas- dijo al otro lado de la puerta del patio del colegio y a considerable altura del suelo una voz herrumbrosa y estridente.- ¡Por fin tendremos el libro y nos haremos inmortales!
Unas risas agudas rompieron el silencio del colegio que parecía abandonado y solitario y las brujas trataron de llegar al patio sobrevolando la verja, pero las risas fueron sustituídas por quejidos ya que las brujas habían comprobado que un hechizo escudo les estaba bloqueando el paso. Una de ellas, la de la voz cantante, decidió aterrizar y derrumbar la puerta principal a la manera tradicional, con un simple hechizo bomba. Inmediatamente después de que la puerta que daba al patio hiciera ¡CATAPÚN! y las brujas pusieran un pie en el colegio; éste pareció cobrar vida por sí solo. Las luces se encendieron de pronto, por los altavoces sonó a todo volumen rock and roll (un estilo musical que las brujas odiaban con todas sus fuerzas), los objetos cobraron vida gracias a un ungüento que había preparado Raimun y una lluvia de pelotas y cuerdas del gimnasio las acorraló en el centro del patio. ¡Pobres brujas estaban asustadísimas! Pero se lo tenían merecido por querer acabar con todos los niños. Entonces a la orden de Eduardo, los niños y niñas que estaban en la azotea del colegio encendieron los fuegos artificiales de todas las formas y colores posibles (había uno con forma de dragón –un animal fantástico al que las brujas tenían verdadero pavor-, otro con forma de serpiente, otro parecía un murciélago, otro era parecido a un chupachups de fresa y menta, otro se deshizo en decenas de pajarillos de fuego con picos puntiagudos...). Éstos se elevaron hacia la Estrella Polar y por orden de la bruja Margarita se unieron y cayeron en picado hacia donde estaban las brujas. A ellos se les unieron Rosana y los niños y niñas que estaban camuflados gracias a otra pócima de Raimun. Las brujas del Clan de la Búsqueda Incesante salieron despavoridas al ver lo que se les echaba encima. Cogieron sus escobas y huyeron antes de que el dragón de fuego se las tragara; aunque Rosana, Raimun y Margarita les pisaban los talones lanzándoles hechizos verrugosos o de cabeza de calabaza o de cola de ratón o de cara de puerco y obligándolas a abandonar aquellas tierras para siempre. La persecución no duró mucho tiempo puesto que a eso de las doce de la noche (¡hay que ver lo rápido que había pasado el tiempo!, pensó Eduardo. Tal vez se debiera a un conjuro de tiempo acelerado de la lista bruja Margarita), el viento dejó de soplar. Las brujas malas ya no tenían rumbo al que dirigirse y no podían olfatear el Libro porque... ¡Había sido destruído por Mariángeles y Victoria! Llenas de rabia volaron raudas y veloces hacia un escondite seguro en el que tratar de llevar a cabo la resurrección de una de las Primeras que les volviera a dar la receta de la eterna juventud aunque dudo mucho que lo lograran ¿y tú?

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